miércoles, 5 de diciembre de 2012

La boca


Y esa boca,
que es tu boca,
que es mi boca,
que es la boca.

No miento,
no sé qué es una boca,
sin mi boca,
en tu boca.

Enmarcada de labios por tus labios,
en mis labios,
pero sin mis labios.

Bañada de besos en mis besos,
por tus besos,
pero sin ellos.

Una boca de lengua invisible
Pero que besa
Una boca de amor imposible
Pero que llora
Una boca que es puerta al olvido
Pero que añora



Mi boca,
que es tu boca,
que es la boca,
no sabe comer sin tus labios,
beber sin tus besos,
dormir sin tu sueño.

Pero está bien,
es tu boca,
sin mi boca,
en otra boca.

Bañaré mi lengua en el olvido
y brindaré con besos al vacío.

Versos


Yo quisiera poder soltar mis versos
Lanzarlos lejos y que vuelen,
que se alcen y me liberen
Arrojarlos

De verdad que quisiera
que no se queden ahí adentro apretados.
Que corran y brinquen
y se precipiten desde mis manos a algún lado.

Que sean los versos de mi presente,
del presente que nos ha tocado
Que sean versos jóvenes y frescos
Sin cicatrices
Ni escuela
Ni amo

Que mis versos corran por las venas de quien los acoja
Que busquen otros versos también enclaustrados
Que abran ventanas
Que se bañen en ríos y lagos
Que besen mis labios y tus labios
Que aniden en el pecho del más enamorado

Que sean versos de lo que nunca se ha logrado
Quisiera que estos versos fueran de alguien que quiere dejar de ser esclavo


de estos versos,
o de sus versos,
o de todos los que nos hemos guardado.

martes, 4 de diciembre de 2012

Entre la gelatina y el velcro


¿Qué es lo que rodea el cuerpo de una persona? Es invisible, algo gelatinoso, pero imperceptible. Creo que es como pegajoso porque en ello queda todo atrapado: todo-palabra, todo-expresión, todo-gesto, todo-sentimiento.  Es más, cuando dos personas se aproximan hasta llegar a esa capa todo-todo queda mezclado en una argamasa extraña que nadie es capaz de comprender ¡Y  luego dicen que el amor no existe ¡Lógico! ¡A ver quién es el valiente que se atreve a deshacer semejante enredo!

Hay otra capa aún más profunda, en esta queda enganchado todo-interior, todo-nosotros. No es tan gelatinosa como la primera, esta es más bien una especie de velcro impenetrable.

La cuestión es que vivimos en un limbo entre ambas y entre quedar atrapados en la gelatina u oponernos a la barrera del velcro nuestra tendencia se dirige a vivir en la constante frontera entre el mundo y nosotros mismos.

Sucede que a veces ese limbo se satura, si no abrimos poros en ninguna de nuestras fronteras la ficción que nos creamos nos resulta insoportable y rasgamos alguna de nuestras capas para que todo-algo sea liberado en alguna dirección. En el lenguaje popular este fenómeno se denomina locura y puede adoptar muy diversas formas. Lo que no comprendo es qué tiene de loco querer tocar lo que hay al otro lado de la gelatina o pretender alcanzar el increíble mundo misterioso que oculta el velcro.

Si encerrásemos a un ser humano en una habitación vacía se volvería loco en una semana, según un estudio de una de esas universidades en las que tanto confiamos ¿acaso no es lo mismo pretender vivir entre la gelatina y el velcro?

Señores, lo siento, estamos todos locos y si alguien pretende ser libre, por favor, que contacte conmigo, nunca dejaré de resistirme al inigualable placer de juntar velcros y mezclar gelatinas. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Señor Doctor


Señor Doctor en Imbecilidad máster en Inhumanidades:

Me complace comunicarle que por su culpa hace una hora que no paro de llorar. Sí, señor Doctor. Bien sabe usted que a su atrincherado ego no hay nada que satisfaga más que ver rezagado, asustado y hasta a veces aterrorizado a un inferior. En este caso estudiante, sus presas favoritas, pero pudiera ser cualquiera, para usted solo hay dos clases: usted y el resto, perdón, los restos.

Pero no es por mí que no paro de llorar señor Doctor. Mi gesto no era de miedo sino de confusión y mis palabras no buscaban más objetivo que el diálogo ante su inquisitiva postura. Lloro de pena señor Doctor. Me da usted una pena terrible y profunda. Me provoca usted desesperanza ante la humanidad y la vida. Me produce una infinita compasión. Cómo debe sufrir usted señor Doctor, ejerciendo la profesión que tiene como objetivo primordial ayudar a vivir, sin haber experimentado jamás un solo segundo de amor por alguien, ni tan siquiera por usted mismo.

Desisto en la tarea de preguntarme por qué es usted así señor Doctor. Por qué domina su cara ese gesto de juicio constante, esa mirada aniquiladora, ese porte a la defensiva. Por qué todo en usted emana ráfagas de superioridad, como si fuese solo suya la verdad. No ha entendido una sola palabra señor Doctor. Ni una sola coma de lo que significa vivir, de lo que significa ayudar, de lo que significa amar, estandartes de su profesión y de la de todos los seres humanos.

Por eso señor Doctor, no me queda sino agradecerle los dos minutos exactos de su estimado tiempo que me ha prestado tras hora y media esperando ilusionada poder comunicarme con usted. Me han sido de grandísima ayuda, una enriquecedora experiencia a la que sacaré enorme partido, probablemente mucho más grande que el que saco a sus palabras en sus eternas horas magistrales.

He aprendido qué clase de médico no hay que ser señor Doctor. En qué clase de ser humano debo a toda costa evitar convertirme si quiero ser vida y ayudar a otros a que lo sean.

Un cordial saludo a usted y otro a su ego, que parece dirigirse a usted con más eficacia que esta que le escribe.

De nuevo gracias, muchísimas gracias.

Atentamente,

La alumna que equivocada intentó comunicarse con usted esta mañana.


jueves, 11 de octubre de 2012

Hinojo y frutas


Nadie antes había descrito con tanta belleza semejante fenómeno. Quizá porque no era uno de esos fenómenos naturales, probablemente porque a nadie antes se le había ocurrido mezclar en el mismo agua hirviente una bolsita de hinojo y otra de frutas del bosque, seguramente porque nadie había amado antes como ella lo hacía, porque jamás nadie antes había sabido amar como ella, o porque, con toda probabilidad, el blues que empañaba los cristales de la habitación no le dejara otra opción.
La cuestión es que lo hizo y así se lo hizo saber en una servilleta de papel que le dejó sobre el mantel por lavar.

“INFUSIÓN DE HINOJO Y FRUTAS
  Flotando en el mismo agua, desesperados, enloquecidos. Trotando en la misma esencia. Locos. Desatados. Ahogados y supervivientes de cada zambullida. Exhaustos y recomenzados. Pendientes de un hilo de sangre. Dejando fluir nuestra esencia. Deslizándonos por las paredes de nuestro bote ardiente. Dejando escapar el hálito estremecido del aroma entremezclado de nuestro deseo. Hundidos en roja pasión de sabor recíproco. Inevitablemente enredados, absorbidos, reabsorbidos, bebidos, embriagados, revueltos y mixtos. Desarmados y desalmados en sabor mutuo. Así estamos.El pollo está en el horno”

Salió con la chaqueta del revés y una manzana entre los dientes.

Aquella noche hubo más que un té de dos infusiones.

miércoles, 10 de octubre de 2012

El hogar


¡Que bonito sería si construyésemos buenos recuerdos para el futuro!
Ladrillitos de ilusión unidos por una argamasa de sueños.
Entre los huecos de la imperfección dejaríamos que se colase la belleza.

¡Qué bonito sería si pintásemos con estos recuerdos los muros abiertos de nuestro proyecto en blanco!
Y que estos recuerdos se dibujasen y nos dibujasen,
ladrillo a ladrillo,
sueño a sueño.

Esa sería nuestra casa.
El hogar sin hogar que llevaríamos con nosotros a todas partes,
ese nuestro hogar que no precisa de facturaciones,
ni facturas.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Completa el verso que falta


Ven a mi casa cuando  ____________
y llama suave a mi espalda.

Mira mi sonrisa a la hora de ____________
y escucha cómo ____________
observa que ____________ y después grito, lloro,callo.

Dime si ____________ y descubre que ____________
No esperes.
No demores en ____________ y ven.
Solo ven.

Escribe en mis líneas versos libres.
Versos ____________