sábado, 2 de junio de 2012

Incapacidad vital


¿Qué es eso de “me bajo en la próxima estación”? Por favor, un poquito de dignidad humana, sí, esa especie supuestamente consciente de sí misma “Me bajo en la siguiente estación” No ¡NO! Te bajas en esta, esta estación y pisas la hierba, baldosa, gravilla o lo que corresponda bajo tus pies desnudos. Te callas de una vez y dejas de quejarte. Renuncias a esa seguridad impuesta, el café de los domingos crónica de una semana aséptica y vives de una vez y no  de vez en cuando.

Que eres un ser humano : ser y humano y por tanto eres, aunque te niegues a ti mismo ¿Qué te crees que es sino ese estómago punzante, las ojeras diarias o tu cada vez más curvada bipedestación?

Que no hay próxima estación ¡Que no! ¡Que es un cuento de spot publicitario! Que es en esta estación donde existen colores que nunca has visto y sientes que el aire eres tú y todo se construye a cada paso, paso  a paso y con cada paso; en-el-momento-exacto y sin reloj.

Que la próxima estación es siempre una estación más de camino al deterioro.

Detente, detente ya. Ahora. Que el billete que te vendieron no es de ida y vuelta.

domingo, 6 de mayo de 2012

Retrortulianos


Tengo 24 años y estoy soltera. Estudio, trabajo, como, duermo y la tercera función vital también. Para algunos me va bien, para los que saben un poco más no tan bien, para la sociedad soy un número afuncional.

Los tertulianos critican a la juventud. Parece ser que no hacemos nada, que no hacemos nada en el sentido más espiritual o comprometido de la palabra. Sí, parece ser que no hacemos nada, o eso dice la radio cada vez que aventuro escuchar su incesante sintonizar de ondas negativas.
Estoy de acuerdo, no hacemos nada, pero tampoco ustedes “¿dónde está esa juventud comprometida de la época de dictadura franquista?” Jubilada señores, jubilada o en prejubilación, probablemente dedicándose a lo que realmente le gusta, sueño vital de la mayoría de trabajadores de nuestra suciedad. Parece mentira que no sepan esto, señores analistas, tertulianos, cronistas, desilusionistas, critiquistas, comodistas y frustristas.
“Ya no existen idealistas como los de antes” Por supuesto que no y menos mal, porque si fuesen como los de antes no serían de ahora señores tertulianos.
El verdadero problema mis queridos comodones, comodines y comodistas es que no existe la conciencia de irrealidad, la aceptación que verdaderamente nos libera de idealistas como los de antes y esa juventud comprometida de la dictadura. La capacidad y desarrollo necesarios de herramientas humanas que nos permitan pintar el futuro sobre un fondo vacío y proyectar  en él nuevas bases de ideas o nueveas, o como queramos llamarlas, porque no van a ser nada de lo que ha sido.
No, los jóvenes no sabemos solucionar problemas porque lo que tenemos que saber es la regla de tres, la tabla periódica, en qué año murió fulanito de tal y cuál fue la obra más importante de menganito de cual.
Si no les causa mayor inconveniente, por favor, la próxima vez que abran  eso que tienen bajo la nariz deténganse a pensar de dónde viene lo que van a lanzar a su papel borroso, su micrófono oxidado o su teclado artrítico. Puede que les sorprenda lo increíblemente osteoporótico y plagiado que resulta su discurso, pero no se preocupen, nunca es tarde para aprender a ser libre.

Tengo 24 años estoy soltera y queridos contertulios me va bastante mejor de lo que muchos piensan.

domingo, 18 de marzo de 2012

Breve historia del ser

- La inteligencia no existe. Es una pamplina, una sandez, el mayor de los límites que un sistema de falsas creencias nos impone para acorralarnos en nuestras propias vidas, para que perdamos la capacidad de crear, de solucionar problemas, para hacernos incapaces, inútiles, zombis.


Aunque pudiera pensarse lo contrario y sin contexto previo, Juanlo no estaba excitado, ni movía las manos en anárquicos aspavientos cortando el aire irrespirable de aquel tugurio infernal que era la habitación de Glo.

- Nos hacen creer que en la historia ha habido grandes genios, incluso los incluimos en nuestro lenguaje coloquial “Claro, claro, es que ese se cree Einstein” hasta algunos, en círculos de lo que se autoconsideran intelectuales llegan a decir “se cree Albert” Pamplinas, pamplinas y más pamplinas ¡que no! ¡que no! La inteligencia no existe.

Se podría creer que ahora sí, que ahora Juanlo comenzaba a excitarse realmente, a cabrearse de verdad. Sin embargo, Glo lo observaba tranquila, serena,con un orgasmo entre sus piernas y la mano apoyada en el abdomen desnudo. Tan tranquila y serena como las palabras de Juanlo, cuyo orgasmo ya había abandonado la entrepierna.

En la habitación había un olor parecido a aquel que el lector pueda imaginar en función a la intensidad y circunstancias de su último encuentro sexual, puesto que este entre Juanlo y Glo había sido, simplemente, uno de tantos en los últimos seis meses.

- Exageras Juan, exageras. El otro día no parabas de explicarme frente a la marquesina que no hay dos átomos iguales, que no existe en medida alguna copia de nada, que es absolutamente imposible la repetición de algo. Que no puede ser que se diga que no hay nada nuevo ni lo vaya a haber nunca, cuando cada porción de existencia es nuevamente creada a cada instante ¿qué hay entonces de la inteligencia? Está Albert y también está tu pobre primo Alberto. Existe, claro que existe y es diferente en cada persona.

Como siempre Juanlo elevaba las comisuras de los labios ante las intervenciones de Glo. En realidad, no las elevaba él, sino su amor hacia aquel ser diminuto, de proporciones diminutas y sonrisa galáctica.

- Nos hacen creer que no podemos Glo. Todo, todos nos hacen creer hasta lo más profundo de nuestro ser que no podemos. Quien ahora esté leyendo nuestra conversación seguro no imagina ni por casualidad que conversamos sobre su mesa, desnudos, con olor a sexo y vino barato sobre unas sábanas limpias de amarillo. Por una parte, porque quien nos crea ha avisado del tugurio infernal que elegimos para nuestros encuentros esporádicos y por otra, porque no cree en su propia capacidad de construirse para construir. Me pregunto de qué servirá que quien nos lea se tome la molestia, si no tiene la menor conciencia de su capacidad de vivir.

Glo nos regaló una sonrisa galáctica y Juanlo cerró la puerta feliz, como él es. Y créanme si les digo que Juan lo es.

viernes, 24 de febrero de 2012

Algo que contarte



La vida roza mi muñeca,
es tu agua dulce serpenteando por mi antebrazo,
se escurre entre mis venas,
me busca
te encuentra.

Camino y meta
la vida
desde tu corazón hasta mi lengua.

Llueve a mares,
es ella.

Deja que te inunde en su oleaje de estrellas,
que el universo penetre en ti,
y tú te envuelvas en ella.

La vida descubre ahora mis labios,
es tu boca que busca puertas,
quiere entrar y encontrarse a sí misma
floreciendo entre mis piernas.

Efluvio
Llanto
Abismo

Latido
Silencio
Tregua

El tiempo se derrite en un compás de espera.
La luz se funde.
El espacio se quema en esta cueva.

Y nos queda la vida,
solo ella nos queda,
sola ella en nosotros,
que nos desvivimos
por no perderla.

sábado, 4 de febrero de 2012

Me gusta querernos

Me gusta querernos.
Es precioso,
es preciso este amor : 

Este amor es en nosotros,
que nos gustamos queriéndonos.
Este amor nuestro,
este amor que nos gusta
también nos degusta.

Este amor,
donde nos gustamos en amor es
nuestro amor.
En él nos gustamos
y el amor gusta,
se gusta,
nos gusta y nos degusta.

Con él somos amor,
amor,
y sin él,
no sé, amor,
no sé

me gusta querernos.

viernes, 27 de enero de 2012

¿Por qué tu boca?



Es como un ruido ensordecedor sin sonido
el mundo, las pelusas bajo la cama,
el miedo, la tía Eulalia

Por qué

si existe la música,
el chocolate sin leche y la fotografía mal hecha a propósito,
por qué tu boca.

La histeria se agolpa en los oídos,
las represiones apresadas gritan en la garganta,

no me dejan escuchar nada

a no ser
que salga de tu boca.

Por qué tu boca
si es que dibuja el mundo bellamente,
dibuja las pelusas, el miedo,
y hasta la tía Eulalia

Acalla las batallas de mis tímpanos
y esculpe dulces sueños en mi almohada

Tu boca por qué
Tu boca escucha
Por qué tu boca
Tu boca habla
Tu boca acalla
tu boca
espanta.

Asesina el miedo al miedo
¡Calla!
¿Por qué tu boca?
¿Por qué?

Si quiero escuchar mi voz,
quiero que sean mis palabras la que silencien el amor que se hace agua en los labios de todas tus miradas.
Soy yo quien debe hablar
hacer del ruido sonido,
de estos labios que te aman
y aman tu boca
algo suave,
dulce,
vida,

Calla.
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